Serioshka Hellmund Artista Visual
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Hildegarda Von Bingen (1098-1179)

 

Mujer de Hoy, Ayer y Siempre.

 

 

Para acercarnos a Hildegarda Von Bingen, mística, artista, científica, filósofa, hay que hacer un viaje en el tiempo a la baja Edad Media que nos permita mirarla de cerca y no a través de nuestra propia experiencia, filtrada de una historia de casi 10 siglos.  Afortunadamente, hace poco encontré un libro fantástico de la maestra Elsa Sánchez Corral Fernández, “La Mujer No Es Como La Pintan” en el cual menciona que en la Edad Media la mujer gozaba de ciertos derechos y privilegios, dependiendo claro, de su posición social: noble, campesina o monja.  Las mujeres nobles recibían educación, leían y escribían, aprendían lenguas, ciencias y artes, música y administraban las posesiones de la familia cuando el esposo salía a las cruzadas o hacía la guerra. Las campesinas cuidaban la casa, animales y cultivos y si vivían en zonas urbanas, a  veces se empleaban en casas de los nobles, no tenían acceso a educación y estaban bajo el mando del señor feudal y/o su esposo.  Las monjas con frecuencia tenían acceso a la educación, consagraban su vida al rezo y labores de caridad.  Estas opciones educativas no existían, ni en la Grecia Clásica ni en Roma.

 

La influencia de la religión católica, llevó a dividir a las mujeres en “Eva” y “la Virgen”: como Eva era fuente de tentación y como “la Virgen” era santa y digna de alabanzas (la prostituta y la madre que aún encontramos en las sociedades actuales). En el medioevo, la visión católica dominaba la vida de ricos y pobres, su influencia era tan abrumadora, que no había actividad humana que se le escapara, desde el nacimiento hasta la muerte, el ojo de Dios perseguía cada acto y omisión en la vida. El poder de la Iglesia era sentido en todas partes, los Papas, cardenales, curas y monjes, mantuvieron a la mujer lejos del poder pero aun así ellas ejercían un campo de influencia importante, impactando en la filosofía, la ciencia y el arte; sin embargo, como menciono en mi primer artículo, la Historia se escribe desde perspectivas que poco tienen que ver ni con la verdad, ni con los hechos, sino con influencias políticas, sociales y personales que tienen agendas distintas a la del recuento estricto de los hechos.  Como dice Sánchez-Corral “…la historia es un gran filtro y deja pasar e inmortaliza sólo lo que es coherente con la ideología de quien la escribe.”

 

 

Brevemente:

 

La época medieval se ubica cronológicamente del S V al S XV.  La Pintura durante la Baja Edad Media presenta decorados muy ricos pintandos sobre tabla, normalmente con imágenes religiosas, publicitando al catolicismo y sus enseñanzas, acentuando los vicios y las virtudes.  Destaca por no ser lineal y tener un cierto desprecio por las proporciones, no es naturalista sino esquemática, las figuras son planas y no hay profundidad en la composición. La arquitectura es muy simple con pequeñas esculturas adornando; hasta llegar al gótico, en donde la estética sufre un cambio radical, llegando a ser muy quisquillosa y exagerada.  Es importante la orfebrería y la ilustración de manuscritos, en donde se busca una simplificación y esquematización, y  el mensaje debe llegar a toda la sociedad iletrada.  En Europa el románico es cristiano y permea en Francia, España, Alemania e Italia.  Es el comienzo de una época de prosperidad material, por ende, hay tiempo para una renovación espiritual y religiosa

 

Aumenta la demanda de libros, en especial de biblias, breviarios y misales.  Estos libros se producían en monasterios, monjes y monjas copiaban los manuscritos e ilustraban los textos. 

 

¿Cómo saber cómo era realmente la vida para las mujeres en el medioevo? Pues, la pintura, como dice Sánchez-Corral y muchos otros historiadores del arte, es un recurso que nos permite entender la historia desde quienes la vivieron. En su investigación menciona la existencia de dos tipos distintos de imágenes de la mujer en la Edad Media, aquellas que fueron hechas por ellas y las que fueron hechas para ellas. A partir de esta importante distinción, podemos encontrar matices en los elementos de la producción iconográfica de la época. Y en el medioevo, contamos con innumerables manuscritos iluminados, que nos presentan un escenario muy diferente al que popularmente se conoce.   

 

Como ahora, como antes y como siempre, hubo mujeres disidentes que cuestionaron los estereotipos de su época como quien se quita una camisa que le queda chica y al expandir los límites la libertad se convierte en responsabilidad y por ello, muchas mujeres fueron “productoras de significado y no repetidoras de estereotipos”. (Sanchez-Corral, 2010)

           

Es bien sabido que la iglesia católica ha reforzado durante siglos la idea patriarcal de que las mujeres tienen una inferioridad natural, no necesito ahondar en este tema, ya que aun ahora, hay un claro rezago de género en todo lo relacionado con las iglesias cristianas en general. Sea entonces o ahora, salir de los cánones de género es difícil, nuestras abuelas difícilmente podían entrar a una universidad… Y aún hoy, en el 2021, las condiciones de equidad de género son menos que perfectas aun en los países más avanzados en términos de legislación, sin mencionar a aquellos en donde la sociedad sigue siendo impulsora de políticas misóginas y la desigualdad es absolutamente aceptada.

 

Y llegamos a una de las mujeres que rompieron el estereotipo y tema central de este artículo, Hildegarda Von Bingen quien nace en Bermersheim (Valle del Rin) el 17 de Septiembre de 1179.

 

Abadesa, profeta, música, sanadora, mística, artista y científica. Una mujer con una curiosidad implacable, una energía plena y un claro destino al que no le escatimó ningún esfuerzo.  Hildegarda es representada con llamas que indican la iluminación, una tableta y una pluma, pues era escritora y/o un báculo por ser abadesa.  He aquí una cita textual en donde muestra cómo en sus visiones aprende y entiende el mundo que la rodea.

 

«En la misma visión, entendí los escritos de los profetas, de los Evangelios y de los demás santos, y de algunos filósofos, sin haber recibido instrucción de nadie, y expuse ciertas cosas basadas en ellos, aunque apenas tenía conocimientos literarios, al haberme educado como mujer poco instruida»

 

Es Hildegarda una de las primeras artistas de las cuales tenemos un registro histórico, su obra fue copiada por monjas y resguardada de tal manera, que sobrevivió hasta nuestra época, no sólo en sus escritos e ilustraciones, sino también en las cartas que escribió y que constatan las conversaciones que sostuvo al interior del clero y con el gobierno, entre ellos Bernardo, abad de Claraval,  los Papas Eugenio, Anastasio, Adriano y Alejandro, por nombrar a algunos; lo cual menciono, únicamente como referencia a la importancia que tuvo en su momento para influir en la historia y filosofía de su tiempo, como pensadora, científica, consultora, cosmóloga y médica. 

 

El arte para serlo, según varios historiadores y estudiosos, debe ser “atemporal, universal e inacabado” y esto describe perfectamente la obra de Hildegarda. Fue la primera mujer en describir el orgasmo femenino e incluso, una de sus ilustraciones “representación del Universo”, es el perfecto esquema de la vagina, ilustrando la fuente de poder universal, la posibilidad creativa del cuerpo femenino y de la psique.  Al ser arte atemporal, es válido en cualquier época, pasada o futura, siendo universal, es legible en cualquier cultura y al ser inacabada, el espectador termina la obra, convirtiéndose en creador del significado de la misma.

 

Se cree que los libros originales fueron quemados durante la Segunda Guerra Mundial.  Su primera obra escrita es “Scivias” (Bingen, 2009), del latín Sci Vias Domini (Conoce los caminos del Señor). En este libro describe 26 visiones en texto con 35 meticulosas ilustraciones. El libro consta de 3 partes y también contiene 14 canciones y una porción de la música de el “Ordo Vitrutum”, un drama que fue después publicado.  Su curiosidad y creatividad, la llevan, incluso a crear un alfabeto y un idioma llamado “lingua ignota”.  Esta es la primera lengua artificial de la que se tiene registro, le han seguido otras, como el esperanto o klingon de star trek, la lengua de los elfos inventada por J. R. R. Tolkien y más, recientemente se utilizó una lengua artificial en la famosa serie “Juego de Tronos”.  Las lenguas inventadas se han utilizado con fines literarios, artísticos o políticos y a pesar de que ha habido mucho interés en entender la razón de la “lingua ignota” no se ha llegado a ninguna conclusión convincente.

 

 

 

Hildegarda tiene una vida complicada, ya que de pequeña sus padres la ofrecen al monasterio de Disibodenberg, en el Bosque palatino (A la iglesia se le daba un diezmo, incluso en forma de un hijo, esta podría haber sido la razón, o también el hecho de que en un monasterio podía ser educada y ella tenía una profunda curiosidad y sus padres no podían satisfacerla). Ahí la encierran en una celda con una mujer llamada Jutta, estuvieron ahí en el pequeño claustro por 6 años, se les pasaba la comida por una ventana y ese era su único contacto con el mundo exterior, exceptuando la interacción con el monje Volmar, quien le daba libros y plantas y fue su gran amigo y cómplice por el resto de su vida.  Las plantas despertaron en ella un interés por la biología que complementó con su interés por la medicina, a la fecha, algunas de sus recetas se utilizan para curar ciertos males de manera empírica, pero también han sido estudiados científicamente en algunas universidades y adoptados para medicamentos y otros usos. 

 

          

 

Al morir Jutta, Hildegarda toma su lugar de “magister” o maestra, pero ella no está conforme con las condiciones en las que viven las mujeres en el monasterio de Disibondenberg y en contra de los deseos del Abad Kuno, en ese momento el prelado a cargo del monasterio, parte para fundar su propio monasterio en Rupertsberg.  La Abadesa se había convertido en mentora de muchas jóvenes de la nobleza alemana, quienes le entregan su dote y es con ellas que se va a comenzar una aventura que les valió una credibilidad y una fuerza política importante.  Sus visiones proféticas son aceptadas por un tribunal como reales y su fuerza y determinación la convierten en un personaje indispensable, tanto para aquellos en el poder como para la gente de a pie, que se beneficiaba de sus conocimientos médicos y de su servicio a la comunidad.  De esto, leemos en una de sus cartas:

 

“Cuando mi abad y los monjes, así como la gente vecina se enteraron de aquel cambio, de que queríamos marchar de unos campos fértiles, viñedos y lugar agradable a otro donde no había agua y donde nada era placentero, se quedaron maravillados y, para que no sucediera, se juraron que nos pondrían todas las dificultades posibles. Decían de mí que había sido engañada por la vanidad. […] Y aquí llegamos con veinte monjas nobles, nacidas en casas de padres ricos, sin encontrar ningún habitante excepto un hombre viejo, su mujer y sus hijos.[…] Después de estas aflicciones llovió la gracia de Dios sobre nosotras. […] Entonces mi espíritu revivió, y como antes había llorado en el dolor, ahora lloraba de gozo, porque Dios no me había olvidado pues lo confirmaba distinguiendo aquel lugar y enriqueciéndolo con muchas cosas útiles y edificios.”

 

 

Es en otra de sus visiones en donde Dios le pedía que escribiera lo que veía y que hablara de ello y fue así como comenzó a escribir y a predicar, luchando contra estigmas y contra poderosos de la iglesia y la política, pero también contra ella misma, ya que esta misión la asustaba y perturbaba, por lo que podemos leer en una carta que escribió a su amigo y consejero, el monje cisterciense Abad de Claraval:

 

(…)

 Padre, estoy profundamente perturbada por una visión que se me ha aparecido por medio de una revelación divina y que no he visto con mis ojos carnales, sino solamente en mi espíritu.  Desdichada y aun más desdichada en mi condición mujeril, desde mi infancia he visto grandes maravillas que mi lengua no puede expresar, pero que el Espíritu de Dios me ha enseñado que debo creer. (…)

Por medio de esta visión, que tocó mi corazón y mi alma como una llama quemante, me fueron mostradas cosas profundísimas. Sin embargo, no recibí estas enseñanzas en alemán, en el cual nunca he tenido instrucción.  Sé leer en el nivel más elemental, pero no comprenderlo plenamente.  Por favor, dame tu opinión sobre estas cosas, porque soy ignorante y sin experiencia en las cosas materiales y solamente se me ha instruido interiormente en mi espíritu De ahí mi habla vacilante. (…)

Hildegarda a Bernardo Abad de Claraval

 

Hildegarda era imparable.  Su curiosidad la llevó a la exploración de muchas inquietudes.  En el arte y la vida la curiosidad es la fuente de todo trabajo.  Observar el mundo y a las personas, nos lleva a estudiarlas y a estudiar el entorno. La curiosidad nos lleva a la investigación y a hacer conexiones que solo están limitadas por los conocimientos y experiencias que forman parte de nuestro bagaje cultural.  La búsqueda constante es el camino del artista, jamás podemos regodearnos en nuestros conocimientos o descubrimientos, siempre hay más que descubrir y entre más conocemos y entendemos más preguntas podemos hacernos. Más materiales podremos usar y las fuentes de inspiración serán siempre inagotables.  La vida de los artistas debe ser para los artistas, lo que para los místicos es la vida de los santos:  Ejemplos a imitar, migajas dejadas en el bosque de la vida para que los senderos y los caminos transitados nos lleven a aquellos que aún son vírgenes o que han sido olvidados y poder alimentar nuestra obra con el pensamiento y la obra de todos los que nos han antecedido.

 

Todo este tiempo, Hildegarda trabajó lado a lado con Richardis, una monja que la asistía y con quien, se presume, tuvo una amistad y un amor que algunos calificarían de homosexual y aunque no tenemos pruebas de que hubo relaciones sexuales entre ellas, el amor que se tuvieron llegó a causarles problemas.  Al grado que mandaron a Richardis de abadesa a un convento lejano, en contra del deseo de ambas y donde, al poco tiempo murió, dedicando sus últimas palabras a Hildegarda y al anhelo de volver con ella.  Von Bingen escribió: “Amo la nobleza de tu conducta, tu sabiduría y tu castidad, tu alma y tu vida entera, tanto que muchos me han dicho: ¿Qué estás haciendo?”

 

Los y las artistas son conocidos por tener profundas pasiones, amores, experiencias extremas, acercamientos sexuales o abstinencia, paseos en lugares sórdidos o sublimes, pero siempre un camino sinuoso, saliendo de los cánones establecidos por la sociedad de su época, abriendo brecha, desatando la furia y el temor para finalmente, avanzar hacia una visión distinta a la de la mayoría.  Así Hildegarda se adelantó siglos, en el medioevo fue confidente de Papas y jerarcas e irónicamente también fue excomulgada.  Fue una mujer creativa por excelencia, con curiosidad estética e inquisitiva en más de un área, jamás una especialista, siempre una descubridora. Buscaba la belleza, la perfección de la geometría sagrada en plantas y arquitectura, el color sublimando el ánimo, la música elevando la conciencia, el teatro con obras que obligan a reflexionar, conmoverse e inquietarse.

           

La obra de Hildegarda no puede deslindarse de su formación teológica y monacal.  Su vida fue rodeada de visiones místicas, considerando a la Virgen como una figura clave en la transición de las almas humanas.  Hildegarda muestra a la iglesia como un cuerpo femenino, un cuerpo suave, poroso, permeable.  Una estructura creativa, que crece, que se expande con el poder del vientre. Es la luna la mujer que se nos entrega cada 28 días y que cada noche nos visita con una nueva versión de sí misma.

 

Un gran libro sobre ella es el que escribió Mathew Fox ( 2012).  En él, nos cuenta sobre su vida y su legado.  Además, nos da una visión de la filosofía de Hildegarda, tan importante que la llevó a ser reconocida como doctora de la iglesia católica y tan revolucionaria, que no fue hasta mayo del 2012, cuando la iglesia alcanzó su pensamiento.  Hoy en día es considerada una de las grandes pensadoras de la Iglesia, pero más aún, su pensamiento y filosofía están ligados a la naturaleza femenina de la tierra y del ser humano y a la necesidad de estar en contacto con el mundo desde nuestra empatía y amor; justamente lo que hoy en día se discute como un tema central con el impulso que el evitar el calentamiento global ha dado hacia políticas medioambientales que regresan a los pueblos originarios y a una visión de la tierra como madre y no como el espacio en donde podemos servirnos indiscriminadamente de todo lo que encontramos.

 

De haber vivido en nuestra época, se le consideraría una poderosa ecologista y feminista, términos inexistentes en su época y que se rescatan en la nuestra, para volver a colocar las manos en la tierra, mirar las nubes, amar la lluvia y las estaciones y cuidar la fauna y la flora, reconociendo no sólo el valor de uso que tienen para los seres humanos, sino también en sí mismos como parte de una creación integral.  Recomiendo ampliamente leer sobre ella y sus escritos, escuchar su música y mirar su obra, tenemos mucho que aprenderle, su filosofía es tan actual como puede serlo la de Gay Watson, Alain de Botton o Thich Nhat Hahn.  Al final del día, el pensamiento humano, la filosofía, las artes, no pertenecen a una época o a un grupo de personas, sino que se entretejen en el tiempo y el espacio, creando una matriz de conocimiento en donde el interesado, puede estirar la mano y como quien desmadeja un estambre, ir jalando para poder tejer nuestra propia realidad e idea del mundo que habitamos y compartimos con el pasado y el futuro mismo.

 

Hildegarda venció al tiempo, fue creadora de su propia historia y vivió bajo sus reglas en un mundo que parecía inalterable, fijo.  Entendió y aprendió de la geometría sagrada de las plantas y de sus propias visiones. Iluminó corazones y páginas que sobreviven hasta nuestros días.  Una mujer visionaria, un ser formidable, absolutamente valiente, clara, apasionada y un ejemplo de perseverancia y honestidad.  Quizá no todas podamos ser hábiles científicas y dotadas artistas, pero todos podemos seguir nuestros sueños, sabiendo que es la imaginación la que crea al mundo y que toda creación, fue antes una idea.

 

 

 

Para quienes tengan interés en seguir adentrándose en la vida y obra de Hildegarda recomiendo los siguientes títulos:

 

Epiney-Burgard, G y Zum Brunn, E. (1988) Mujeres Trovadoras de Dios. Una tradición silenciada de la Europa medieval. Barcelona: Paidos

 

Le Goff, J. (1999). Los intelectuales en la Edad Media. Barcelona: Gedisa

 

Von Echternach, T. (2001) Vida y visiones de Hildegard von Bingen (edición a cargo de Victoria Cirlot). Madrid: Siruela

Referencias bibliográficas

 

Sánchez Corral, Elsa. (2010). La mujer no es como la pintan. Cdmx, México: Universidad Iberoamericana.

Fox, Mathew. (2012). Hildegard of Bingen: A Saint for Our Times: Unleashing Her Power in the 21st. Century. Namaste Publishing.

 

DUMOULIN, Pierre (2013). Hildegarda de Bingen. Profetisa y doctora para el tercer milenio.

 

Referencias filmográficas:

Visión: De la vida de Hildegard von Bingen, 2009, de Margarethe von Trotta

 

 

PHYSICA. Libro de Medicina Sencilla: SUBTILITATUM DIVERSARUM NATURARUM CREATURARUM I. LIBER SIMPLICIS MEDICINAE (Spanish Edition) Pasta blanda – 19 septiembre 2018

por Rafael Renedo Hijarrubia (Traductor), Hildegarda De Bingen (Autor)

 

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